Diversos estudios han puesto de manifiesto los posibles beneficios de la glicina cuando se utiliza como complemento nutricional. Este aminoácido puede contribuir a la protección del organismo en situaciones de estrés, como pérdidas de sangre o exposición a ciertas toxinas. También se ha observado que puede ayudar a reducir los efectos del alcohol en el organismo y favorecer la recuperación en casos de alteraciones hepáticas relacionadas.
Además, la glicina podría desempeñar un papel en la protección del hígado frente a sustancias potencialmente dañinas, así como en la reducción del estrés celular. A nivel renal, se ha estudiado su capacidad para disminuir el impacto negativo de algunos fármacos, como ciertos inmunosupresores. También destaca por su acción antioxidante, ayudando a limitar la formación de radicales libres.
Por otro lado, puede resultar beneficiosa en procesos inflamatorios, ya que contribuye a modular la producción de citoquinas implicadas en la inflamación.
El uso de glicina como suplemento en la dieta se ha asociado con un posible apoyo en la prevención de procesos degenerativos. En algunos casos, la ingesta diaria de alrededor de 10 gramos se ha relacionado con una mejoría progresiva, que puede apreciarse en un periodo aproximado de dos semanas a cuatro meses, dependiendo de cada persona.
MODO DE USO: Disolver 1/2 cuchara dosificadora (5 g) en agua, una o dos veces al día, preferentemente 30 minutos antes de comer o según recomendación profesional.
Por 10g:
L-Glicina 9.976 g, Vitamina C 24 mg.